Mi boda Covid-19. Reflexiones y algún consejo.

Hoy hace 6 meses del día más bonito (y el más divertido) de mi vida. Y, echando la vista atrás, me parece increíble que pudiéramos casarnos en medio de una pandemia. Recuerdo ese fin de semana como un oasis en medio de una época durísima de incertidumbre y miedo. La moraleja de este cuento es que con sentido común y responsabilidad, se puede celebrar una boda relativamente normal. Un poco más pequeña, sí, con medidas de seguridad, también, pero puede ser un eventazo y con final feliz (cero contagios).

Nuestra fecha inicial era el 18 de julio de 2020, pero tuvimos que posponer la boda un mes. Para aquel día ya habíamos salido del confinamiento pero, después de tres meses encerrados en casa sin poder hacer nada, nos acercábamos al día D y teníamos demasiadas cosas por cerrar. Así que no nos quedó más remedio que cambiarla al 22 de agosto. Agosto no es un mes de bodas, pero como el año pasado nadie podía viajar, nuestra boda se convirtió en el evento del verano para nuestros invitados. Las vueltas que da la vida…

Organizar una boda no es tarea fácil: además de tener una idea bastante clara de cómo quieres que sea el evento, hay que coordinar distintos proveedores, negociar presupuestos, timings, etc. Y en tiempos de pandemia todavía se complica más porque hay que jugar con la incertidumbre y no dejar de lado las medidas sanitarias. Así que ahí van unos consejos para las que os atreváis. Porque, al final, lo que importa de verdad es casarse.

  • Simplifica. Dadas las circunstancias, lo más probable es que tengas que ceder en algún detalle de tu plan inicial. Piensa qué es lo realmente indispensable para ti y céntrate en eso. Luego, cíñete a tu lista de prioridades y olvídate de lo demás. Te estás casando en una época complicada así que tienes la mejor excusa para evitar todo aquello que consideres que es superfluo.
  • Sigue tu instinto. No tengas miedo a hacer un evento distinto. Hazlo al aire libre si el local no reúne las condiciones para la distancia de seguridad. Suprime el cóctel si prefieres que no haya bandejas circulando. Cambia las mesas y hazlas por grupos de convivencia o procedencia. Haz lo que te de tranquilidad y olvídate de las formalidades. Ese día, todos los invitados acudirán al evento con tantas ganas de pasarlo bien, que todo les parecerá perfecto.
  • ¡Disfruta! Las bodas pequeñas tienen sus ventajas. La más importante, que podrás pasar mucho más tiempo con los invitados. También podrás permitirte algunos lujos que, en una boda grande, serían impensables. ¿Quieres hacer test de antígenos a todo el mundo? ¿Te apetece bordar las servilletas? ¿Quieres tener algún detalle más personal con cada invitado? ¿Una pre-boda en condiciones? Al reducir la lista de invitados, se amplían las posibilidades para organizar actividades de fin de semana. Una barbacoa de bienvenida, actividades al aire libre y, por qué no, una comida de despedida al día siguiente. Las opciones son infinitas y todo es mucho más manejable para poca gente.

A continuación os dejo algunas fotos de mi boda Covid-19. Fue un evento bastante pequeño, casi todo al aire libre, con tracas, mesas organizadas por regiones sanitarias, fuegos artificiales, bailes con mascarilla… y, aún así, fue genial.

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