Lo que me llevo del 2020

Es una obviedad que el 2020 no ha sido un año fácil. Nos ha tocado vivir un acontecimiento sin precedentes. Nada más y nada menos que una pandemia. Y nadie nos había prevenido. No nos habían explicado cómo vivir una situación así… Cómo afrontar el miedo, la incertidumbre, la enfermedad o la pérdida de un ser querido desde el confinamiento. Cómo gestionar nuestras emociones ante la suspensión total de la vida social. Todo cambió de la noche a la mañana y no teníamos ni la menor idea de lo que significaba pasar las 24 horas del día encerrados en nuestras casas.

Por eso, de un tiempo a esta parte, todos tachamos los días en el calendario con ganas de llegar al 2021. Con ganas y con la esperanza de que será mejor que el año que dejamos atrás. Porque peor es difícil, ¿verdad? Pero, como de todo se aprende, yo me he propuesto rescatar lo que he aprendido de este año tan raro. Y, curiosamente, creo que la relevancia de las lecciones que me llevo es directamente proporcional a la dificultad que me ha supuesto asimilarlas.

Me quedo con que:

  • La salud es lo primero. El trabajo, el dinero, el éxito… todo eso viene y va. Pero la salud es lo más importante. Esto me ha llevado a reorganizar mi lista de prioridades. Y, con un poco de suerte, a partir de ahora intentaré quitar importancia a todo aquello que no esté relacionado con la salud. Porque va por detrás. Hay que relativizar.
  • Hay cosas que no dependen de uno mismo. A las personas con cierta necesidad de control esto les habrá costado mucho. Me incluyo. Pero el día a día nos demuestra que el hombre propone y Dios dispone. Y si no lo hace Dios, lo hará la suerte, el destino, la economía, tus vecinos o tus hijos. Es lo que hay. Supongo que es natural preocuparse de cosas que uno no puede controlar. Pero, ¿preocuparse en qué grado? Hay que soltar lastre.
  • Perspectiva. Era una palabra que había pasado desapercibida para mí hasta ahora. La RAE la define como: “Visión, considerada en principio más ajustada a la realidad, que viene favorecida por la observación ya distante, espacial o temporalmente, de cualquier hecho o fenómeno”. La clave de la definición es “la observación ya distante” porque nos proyecta en el futuro y nos hace echar la vista atrás. No sé a vosotros, pero a mi me da mucha tranquilidad pensar que dentro de unos años, miraremos atrás y tendremos un recuerdo desagradable de esta época, pero no será más que un recuerdo. Un año muy extraño, sí. Pero, ¿qué es un año en el cómputo de toda una vida?
  • Si la salud es lo primero, el amor es lo segundo. Simplificando mucho: en la vida casi todo es coyuntura. Lo único que es estructura son la salud y el amor. Por eso, mientras nos rodeemos de gente que nos quiere y a la que queremos, estaremos salvados.

¿Y vosotr@s? ¿Qué habéis aprendido de este año? Nos leemos.

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